laberinto de ecos | mario núñez

LAS CIUDADES INVISIBLES, Italo Calvino

“¿Qué es hoy la ciudad para nosotros? Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades. Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y Las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles”.

Inútilmente, magnánimo Kublai, intentaré describirte a Zaira, la ciudad de los altos bastiones. Podría decirte de cuantos peldaños son sus calles en escalera, de qué tipo los arcos de sus soportales, qué chapas de zinc cubren sus techos; pero ya se que sería como no decirte nada. La ciudad no está hecha de esto, sino de relaciones entre las medidas de su espacio y los acontecimientos de su pasado: la distancia hasta el suelo de una farola y los pies colgantes de un usurpador ahorcado; el hilo tendido desde la farola hasta la barandilla de enfrente y las guirnaldas que empavesan el recorrido del cortejo nupcial de la reina; la altura de aquella barandilla y el salto del adúltero que se descuelga al alba; la inclinación de una canaleta y el gato que la recorre majestuosamente para colarse por la misma ventana; la línea de tiro de la cañonera que aparece de pronto desde detrás del cabo y la bomba que destruye la canaleta; los rasgones de las redes de pescar y los tres viejos que sentados en el muelle para remendarlas se cuentan por centésima vez la historia de la cañonera del usurpador de quien se dice que era un hijo adulterino de la reina, abandonado en pañales allí en el muelle.

En esta ola de recuerdos que refluye la ciudad se embebe como una esponja y se dilata. Una descripción de Zaira tal como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en las esquinas de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, cada segmento surcado a su vez por arañazos, muescas, incisiones, comas.

 

“Las ciudades y la memoria 3”

Mario Múñez
CDMX, 1963

“Los cuadros de Mario Núñez son como mallas abstrusas conformadas por irregulares tejidos fibrosos, laberintos de color que embrollan textura y fondo. Sus pinturas son indesentramables enredos formados de vericuetos, desvíos y derivas, rutas entre-versadas hechas para no llegar a ninguna parte. Un tocar la tela, acariciarla con los dedos del pincel, como haciendo cientos de caminitos de hormiga en un paisaje microscópico. Líneas cual improntas de un tiempo transcurrido; cicatrices de pintura que devienen berruecos y herméticas tramas. En la conducta irrefrenable de su dibujar, hay algún tipo de hipergrafismo, compulsión por llenar hojas y hojas de palabras o garabatos, que lo lleva una y otra vez a complejizar la trama de sus trazos; enmarañar el miedo al vacío, llenar con naderías, dicciones sin significado, apenas gestos, el lienzo en blanco. Lo cual le ha dado el mérito de haber abierto las posibilidades reticulares en sus variedades infinitas, ninguna es igual a la otra. Su trabajo es un abstraerse en el hacer, no pensar; lo contrario a seguir una regla preestablecida u operar matemático. Sin fórmulas ni cálculos, sus pinturas son una danza, un ritmo, una meditación, un humoroso desvío del pensamiento, un juguetón enroscamiento de las líneas rectas; tretas al orden geométrico que generan vibración visual, la cual puede escucharse. Las piezas de Mario Núñez, son como el sonido que se desenvuelve en ondas, van al ritmo del free Jazz, haciendo homenaje a la sensualidad y la improvisación”.

Itala Schmelz

Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM (CDMX) y en el Taller de Experimentación Gráfica, CIEP del Instituto Nacional de Bellas Artes (CDMX). Entre sus exposiciones individuales se encuentran Metametonimias, Galería Le Laboratoire, CDMX, (2019); Auto / retrato, Museo de la Ciudad, CDMX (2018-2019); Marañas, Galería Le Laboratoire, CDMX (2017); Dentro y fuera, Museo de la Cancillería, CDMX y Mutatis Mutandis, Galería Le Laboratoire, CDMX. (2015); Laberinto de ecos (2013), Gravedad (2009),ambas ren Galería Le Laboratoire, CDMX; Puntos Sucesivos, Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana, CDMX (2008); Tendederos rítmicos, Pasagüero, CDMX (2006); Pintura, Instituto Cultural Mexicano, San Antonio, Texas, EUA (1998); Pinturas, Iturralde Gallery, Los Angeles, EUA (1997), entre otras. Ha participado en numerosas exposiciones colectivas, en diferentes museos y centros culturales, como por ejemplo: Museo de Arte Moderno, Museo de Arte Carrillo Gil, Palacio de Bellas Artes, Museo Universitario del Chopo (México); galerías en EUA, Canadá y Japón.