César Martínez
(…) César Martínez consigue llamar una vez más la atención sobre el daño que supone para las culturas mal llamadas periféricas, las comparaciones y las fijezas de categorías de naturaleza eurocentristas aplicadas a realidades que operan bajo lógicas de funcionamiento tempo-cultural distintas a la Europea. Considerando como punto de partida la frase del varón Alejandro Von Humboldt, cuando al intentar describir la belleza de Xochimilco la llama “La Venecia americana”, César emprende una reflexión en el terreno estético abocada a denunciar las complejas relaciones que se tejen entre cultura, política e historia, tal y como estas se vislumbran desde el horizonte de los modelos lectivos europeos y la crisis de los grandes paradigmas que guiaron, hasta hace varias décadas, la crítica de la cultura dentro del campo del latinoamericanismo. Los enunciados de las políticas neoliberales, los deseos conciliadores provenientes de los estudios poscoloniales y las propuestas furibundas de globalización del modelo cultural, son aquí traídos a una zona de debate que pretende cuestionar, revisar y en ultima instancia demostrar la verdadera realidad de un relato cultural al que le resulta imposible deshacerse de prejuicios y de presuntos modelos de justificación ontológica que se suponen alcanzan a explicar su verdadera naturaleza (…).
Andrés Issac Santana Niebla
César Martínez Silva
Me río Huitzlinares por la zona Desmadrid City
Edición de 3 + pa
Fotografía Lambda Print
50 x 70 cm
2006
César Martínez Silva
Carmelita comprando chácharas en el rio Moldavatzacualli en Pragazcapotzalco City
Fotografía Lambda Print
50 x 70 cm, 2006
Edición de 3 + pa
César Martínez Silva
Lupita y amigos en el Senahuacatl, Paristzingo City
Fotografía Lambda Print
Edición de 3 + pa
85 x 72 cm
2006
Según Bill Bryson, «el corazón no tiene tiempo para distraerse y mucho menos de ocuparse del amor. De todos los órganos es el más incomprendido». Este órgano es la brújula del deseo, una estrella en nuestro sistema circulatorio que bombea de 4.5 a 6 litros de sangre y pura buena onda. Su trabajo merece la pena.
Cartografía de un latido iluminado
Corazón de silicona de platino con base de ónix y mármol dorado Tepexi. Sensor de presencia, propulsores de aire y bomba de vacío controlados por un microprocesador Arduino con circuitos electrónicos.
Base de ónix y mármol a cargo del taller del artesano José Meza, Tecali, Puebla.
70 x 40 cm, 2021
el más incomprendido
“En estos momentos de cambios tan bruscos trato de pensar con mi “celebro” corazón. Que podamos compartir este momento de asombro, es una fortuna. Para que esta bomba anímica y entusiasta pueda latir y llenarse de luz, se necesita que usted esté presente. En la alabanza y gratitud, en el diástole y sístole, entre el sí y el ahora, entre el día y la noche o la luz y la sombra, están la vida y la muerte. Este Yólotl es un respiro hondo e iluminado y está inspirado por todas las moléculas de aire que compartimos, las que nos permiten alumbrar el camino hacía adelante. La co-razón de todo esto es porque quiero crear otro motor, un marcapasos externo que genere un resplandor que venga y se vaya, y que funcione a la vez como un testimonio de que seguimos sorprendidos. Por los signos de los signos, Amé Nos este beneficio.”
Corazón de silicona de platino
Microprocesador Arduino, sensores y circuitos electrónicos que activan neopixels, propulsores de aire y bomba de vacío, con base de madera
110 x 40 x 40 cm, 2020
Memento Mori / Ave Fénix
Qué herido lapidiario:
El amor es eterno mientras dure / Tumbas filosofales / Lapidiarios y epitadesafíos es una proApuesta de cementerio romántico apocalíptico pero sin inquilinos. Podríamos mencionar que también es un cenotafio, es decir una especie de monumentos funerarios en los cuales no se encuentran los cadáveres de los personajes a quienes se dedican estas esculturas: nos-otros. (…) De esa manera, el lenguaje es entonces una mirada, un telescopio que nos acerca al lejano mundo de otro medio de vida: el de la tumba. Sin materia, sin cuerpo, son imaginación, pero con la ayuda de una imagen, en este caso, la lápida, se nos permite visualizar un lugar en el mundo que ayude a nuestro recuerdo en una materialización concreta. Abajo está el pasado. Pero en este caso, la muestra nos da avisos de lo que está por llegar. Ver el futuro a través del brillo del mármol y, quizás, en ese breve y tenue reflejo, encontremos a Dios como espejo. Del amármol resistir del tiempo, su paso, y trayecto, los sepulcros son el de un lugar acontecido. La ambigüedad de la tumba es el destino final de los cuerpos muertos, del poseedor de una existencia que culmina en un monumento en donde ya sólo se ve el presagio de un destino, para llegar a un vacío inmediato o a la eternidad de un momento, pues uno se muere en un instante. El mármol es durable por permanecer, para hacerse real en el tiempo, y nos permite amaneSER en otro (no) lugar. Muertos ya no seremos nadie, tan sólo recuerdo vivo en quienes nos conocieron, un breve latido o suspiro en la humanidad de otras personas. Lo irreductible de la muerte ante la vida. La grandeza viva de poder contemplar el futuro que llega como una consagración existencial. La vida es una muerte que viene, una muerte vivida, decía Jorge Luis Borges. (…) Al final del día, por no decir al final de los tiempos, después de mucho trabajo uno llega y se tumba a descansar en paz. Estaremos más tiempo muertos, que vivos.
Capitalismo funerario
Instalación con 50 fragmentos de diversos tamaños entre 10 y 15 cm / u
Medidas variables
Transpiración iluminada
Sensor de presencia, iluminación led y propulsores de aire controlados por Arduino.
1.72 m x 67 cm y 30 cm de alto con la escultura desinflada 45 cm inflada, 2018
Cuauhtémoc Blanco
Escultura de latón pintado con esmalte de la casa automotriz y balón de hule
35 x 19 x 11 cm, 2014