tomás casademunt
Estas obras trascienden la mera representación tangible de los objetos y las personas para revelar mundos posibles y tiempos olvidados. De la misma manera en que los análisis del genoma humano revelan orígenes distantes e inesperados, el colodión húmedo permite evidenciar dimensiones invisibles y profundas que evocan épocas remotas en el tiempo: el rastro de los ancestros en el propio rostro o la evidencia de una ininterrumpida existencia vegetal en el planeta. Así, la experimentación fotoquímica y la búsqueda del espíritu más allá de lo tangible, detonan narrativas que revelan, tanto en el retrato, como en el paisaje, rasgos tan enigmáticos como la propia existencia.
Spectrografías
«A través de esta experiencia fotográfica que denomino Spectrografía he podido vislumbrar una crónica visual que resume en un solo estímulo visual toda la épica e ingenio que encierra una construcción, a través de múltiples exposiciones sobre una misma placa fotográfica de gran formato diseñada para mantener una misma posición por periodos de tiempo muy largos: meses, años. Los pasados doce años (2008-2020) he fotografiado con esta técnica de invención propia el desarrollo constructivo de los edificios diseñados por los más importantes arquitectos mexicanos en CDMX en una investigación visual sobre el espacio y el tiempo.»
Plata sobre gelatina, 2020
Edición de 12 unidades
Biblioteca Vasconcelos
«Realicé este ensayo fotográfico en 2010 fascinado por el trabajo del arquitecto mexicano Alberto Kalach, quien diseñó este extraordinario edificio en 2007 con la premisa de hacer un gran contenedor del conocimiento sumergido en un bello jardín, juntando elementos como acero, concreto, mármol, madera y vidrio. Albergará un total de 580.000 libros en impresionantes libreros colgantes. Con 44.000 m2 de área construida es la más grande biblioteca en América Latina. En la nave principal flota Mobile Matrix, trabajo del artista plástico Gabriel Orozco, que transformó un dos mil kilos de huesos de ballena en una obra icónica.”
Pigmentos sobre papel algodón, 2007
Edición de 25 unidades
Obra Negra
«Pocos días después de comprar mi primera Rolleiflex, paseando por una casa en construcción, me detuve ante unas maderas apilonadas en un rincón. Entre restos de encofrados y puntas de alambre sobresalía del caos aparente una escalera armada con restos de tablones. Comencé a tomar fotografías de techos volados, vigas, mallas y clavos. Este libro es un homenaje los albañiles, héroes anónimos de la construcción.»
Plata sobre gelatina, 2005-2012
Edición de 12 unidades
Maya Puuc
Entre sonidos antiguos y piedras que emanan de otro tiempo, Tomás Casademunt emprende con su cámara un viaje por la ruta Puuc, la ruta por el “conjunto de colinas”, en la península de Yucatán. Como “cosmonauta fortuito en un planeta remoto” va descifrando quiénes eran de verdad aquellos mayas que construyeron el calendario más exacto, quiénes eran aquellos modernos visionarios. A la luz de la luna frente a los palacios mayas, ante las mismas constelaciones que rigieron los destinos del México Antiguo; en el que lo metafísico formaba parte del cosmos, lo visible y lo invisible, el significado de las cosas que componen el mundo. Las fotografías de Maya Puuc fueron tomadas con una cámara 8×10 » Las exposiciones fotográficas, de 60 minutos, nos muestran las ruinas tal y como mil quinientos años antes las debieron de contemplar los moradores de aquellas colinas del Yucatán.
Pigmentos sobre papel algodón, 2006-2009
Edición de 12 unidades
2 formatos, 55 x 47 cm y 110 x 140 cm
Mitla
«Mitla, rodeado de mitos, leyendas y arcanos, fue en su tiempo inaccesible a los mortales comunes. Tras fotografiar con luz de la luna esta hermosísima tumba de reyes y grandes zapotecas, cambió definitivamente mi relación con la piedra.»
Pigmentos sobre papel algodón, 2007
Edición de 25 unidades
2 formatos, 50 x 60 cm y 110 x 140 cm
la muerte en el altar
En búsqueda permanente ha realizado notables series fotográficas, dentro de las cuales La muerte en el altar ocupa un lugar privilegiado. El álbum registra aquellos altares familiares del día de Muertos que todavía no están contaminados por el fenómeno turístico de la fiesta. En estas fotografías, la presencia de la muerte no es tan evidente como una calavera de azúcar, Casademunt capta atmósferas íntimas donde se aprecia el goce estético de la familia y se percibe el luto e incluso la “presencia” del ánima; registra los altares familiares que se construyeron para ser vistos sólo por la familia y el espíritu del muerto, sólo por el goce de hacerlos. Plasma sus imágenes en encuadres frontales: no persigue el encuadre espectacular, no le interesa ser protagónico. Como un etnólogo, deja un testimonio fotográfico sin agregar nada. Tras siete años de pesquisas en poblaciones de los estados de Morelos, Michoacán, Oaxaca, Yucatán, Tlaxcala, Puebla y Guerrero, el resultado es un conjunto fotográfico de gran belleza.
2001-2007
130 x 130 cm
12 unidades
impresión fotográfica directa