desfiguros LL | roberto turnbull

el artesano desconocido

Todas las formas de expresión correctas tienen la capacidad de consolidar la belleza.

Una forma de expresión no es una mera exageración sino la intensificación de lo verdadero. Si se queda corta en la intensificación, entonces la forma de expresión carece de convicción y de veracidad. Cada era significativa para el arte ha producido arte con elementos de lo grotesco. Una era débil y autocomplaciente carece de dicho poder. A la inversa, cualquier distorsión que fuera verdadera es inseparable de la forma de expresión. Visto desde esta perspectiva, la forma de expresión es lo primero que nos acerca a la belleza de las cosas; es la transmisora de la belleza.

Por medio de la forma de expresión aprendemos a mirar a la naturaleza. Sin forma de expresión, la visión que tiene el hombre de la naturaleza sería mucho más vaga y equívoca de lo que ya es. La forma de expresión contiene a la naturaleza de la naturaleza.

En lugar de afirmar que la forma de expresión depende de la naturaleza, sería más acertado decir que la naturaleza depende de la forma de expresión. La forma de expresión es la naturaleza vista bajo la mejor perspectiva posible. La forma de expresión es una mirada a la naturaleza que abarca la totalidad de la naturaleza. Por medio de la forma de expresión podemos apreciar la naturaleza en todo su esplendor. En este sentido, una era que carezca de formas de expresión correctas, es una era que no mira a la naturaleza con esmero. Por lo tanto, en ningún lado entramos en contacto con la naturaleza de manera más vívida que por medio de la forma de expresión. La naturaleza traducida a una forma de expresión es mucho más bella que la naturaleza tal y como se da a sí misma.

¿Porqué debe de ser tan bella una forma de expresión? Porque nos proporciona un parámetro para la imaginación. La forma de expresión no explica; deja que el espectador entienda las cosas por cuenta propia; su belleza está determinada por la libertad que la forma de expresión le confiere a la imaginación del espectador.

Fragmento de: The Unknown Craftsman: a Japanese Insight into Beauty por Soetsu Yanagi

Catálogo de la exposición

desfiguros II
Offset tradicional

Couche semimate 200g | 4X4 / 32 págs

Formato final / 16×22 cm

Diseño: Carlos Villajuárez / Insensato Studio
Tiraje / 500 ejemplares

Octubre 2010, México, D.F.

Roberto turnbull
méxico, d.f., 1959

Recibe premios de adquisición en 1992, 1998 y mención honorífica en 2006 en la Bienal Nacional Rufino Tamayo, y el premio Omnilife en Guadalajara en 1994. Ha realizado exposiciones individuales en las principales galerías y espacios del país: Museo de Arte Carrillo Gil (1985), Sala de Arte Público Siqueiros (1992), Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (1995), Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (2000), Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México (2000 y 2008).
Ha formado parte de numerosas colectivas alrededor del mundo como en Estados Unidos, Japón, Noruega, Canadá, Colombia, Bélgica y Francia. En 1989 participa en diversas bienales como la Bienal de la Habana y la Bienal de Cuenca, Ecuador. Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas del país y en el extranjero, entre otros en el MoMA de Nueva York.
Presentará su cuarta exposición individual, “Sin Señal (Nubes negras)”, en la Galería Le Laboratoire (CDMX), en septiembre 2020.