sa Port

 

 

 

Un color sobre otro, una línea que recorre el camino trazado por otra incisiva sucesión de puntos, cuerpos geométricos que se despliegan o contienen, calistenia de flujos fluorescentes entrelazada con trampas visuales, camuflaje de tesoro incautado; brillo prostituido en las redes.

La presente exhibición de Ilán Lieberman (Ciudad de México, 1969) reúne una serie heterogénea de obras en la que el artista explora tanto soportes y métodos de producción –gráficos y pictóricos- como la ríspida reacción que acontece al fusionar en un mismo espacio expositivo distintos lenguajes visuales. Sin duda, una apuesta arriesgada pero acorde a los intereses concomitantes que han marcado el quehacer de Lieberman a lo largo de su trayectoria. Ni abstracción pura, ni realismo de alto impacto ni, menos aún, nosocomio de pixeles conceptualizados. ¿Entonces…? Un constante “estira y afloja” de intersticios; aguda confesión de cancerígenos jardines, manta de protesta sobre el canto de una puerta entreabierta, sinapsis migratorias o, más bien, la volitiva usurpación de minicomponentes blandos y ciertos macroelementos esenciales como: Na, K, Mg, Ca y CI.

Dentro de la diversidad mencionada, la retícula en tanto unidad estructural, conectiva y psíquica aparece como hilo conductor. En éstas destaca el carácter suelto, orgánico de sus líneas, la intermitente superposición cromática y el ritmo que las enlaza en una vibrante urdimbre. Algo parecido, tal vez, a aquella condición aleatoria y siempre perfectible del arte que la crítica de cine Annette Michelson denominó como: “VISUAL TREMOLO”.

En dicha fluctuación o variación de intensidades visuales, los colores primarios son mayoría pero, al mezclarse entre sí, producen tonalidades naranjas, glaucas, púrpuras y rosadas que, al actuar en conjunto, restan protagonismo al tradicional y ahora tachado de anacrónico modelo (RYB) RED, YELLOW, BLUE. Dicho de otro modo, más que la imposición jerárquica y simbólica de un color sobre otro o de una unidad compositiva sobre otra, estas obras de estructura reticular y laberíntica aspiran, buscan la concertación de forma, tiempo e idea. No obstante, la pausada calma, el democrático vaivén de las líneas sensibles, la aceptación de la alopecia prematura y del atrofiado SNA pronto desparecen... la convulsa exposición, a la vuelta de la esquina, nos plantea nuevos retos.

¿Qué significan o cómo aproximarse a esas explosivas composiciones de líneas fluorescentes bajo fondos negros? Sí, leyó usted bien. ¡Negros! Tanto como las sónicas caries de Mr. Don Shirley. Alto contraste, deliciosa atracción, artificio lumínico, envidia radioactiva de la más estridente luciérnaga. No hay trazo o rasgo humano sino una alusión a un proceso electromecánico que, si bien parece dar lugar al accidente, en realidad proyecta una eficacia de manufactura asiática: producción en serie, industrial, último grito del mercado "fayuquero". Mercado NEGRO. En un semisueño anónimo cientos de millones de productos como éstos colman ahora nuestro planeta. La demanda es brutal. Las ganancias colosales para todos los involucrados. Sin embargo, si aniquilamos la fantasía y tocamos tierra, dichas obras de arte son únicas, valiosos prototipos de una crítica radical a la “espiritualidad en el arte”, la moderación cromática minimalista o el posconceptualismo ilustrado. Son, también, puro consumo contemporáneo en sí mismo, honestidad magnética del ECOCIDIO cool. Su precio, según el adinerado empresario Zhenli Ye Gon, es justo.

La polisemia plástica no cesa. Aunado a las piezas ya comentadas, la exposición integra pinturas de pequeño formato que hacen un guiño al suprematismo ruso. Abstracciones geométricas que recuerdan también al arte concreto de Theo van Doesburg o Alfredo Volpi. Al respecto, las referencias podrían multiplicarse. Asimismo, al final del recorrido encontramos un mural, un trabajo in-situ y, en apariencia, inconcluso en el que Lieberman nos permite detectar uno de sus métodos de producción. Fragmentos de cinta o “tape” quedan sin desprenderse del todo y otorgan al trabajo una dimensión tridimensional y matérica, táctil que, de manera indirecta, aluden tanto a las retículas o dibujos espaciales de Gertrud Goldschmidt como a ciertas instalaciones de Eva Hesse realizadas con cuerdas suspendidas entre muros. No obstante, lo fundamental aquí es la forma en que Lieberman TEJE y al hacerlo conecta elementos disímbolos de aquello que solemos sintetizar cómo: VIDA COTIDIANA. Después de todo lo dicho, me atrevo a aseverar que el quehacer de este artista es extraño y, simultáneamente, eutópico para nuestros tiempos. No de manera unitaria o si analizamos un grupo de piezas de una serie específica sino en su conjunto en general, en su esencia total, global. Esa cualidad le inyecta aquello que el filósofo Henri Bergson denominó élan vital que, como menciona Jorge Luis Borges, es lo mismo que el dramaturgo Bernard Shaw bautizó como: THE LIFE FORCE.

 

Víctor Palacios

 

 

 

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Semejante atracción

La serie de obras de esta exposición se originan en imágenes de los medios impresos, imágenes que al enterarnos qué muestran, nos pueden causar indignación miedo o ira; tal es el caso de Cuarto de dinero, acrílico sobre madera, 122x172 cm, 2012, que presenta parte de los billetes incautados durante la redada de la autoridades mexicanas al hogar del empresario Chino-mexicano Zhenli Ye Gon en 2007.

Durante esos años, entre 2005 y 2009, Ilán Lieberman trabajó en una serie de retratos de niños perdidos a partir de anuncios en el periódico. Cuando se decidió a copiar esos diminutos retratos tan exactamente como podía, a lápiz sobre papel, seguramente se percató que necesitaba acercarse. Cuando te acercas a una imagen impresa, te encuentras con una inmensa cantidad de puntos, cada uno singular. Algunos mas pequeños que otros, algunos intensos y otros sutiles, miles de puntos en toda variedad de tonos, literalmente creando la imagen, como es percibida en el periódico por el ojo. De la mismo forma, sólo podemos comprehender la imagen de Cuarto de dinero, cuando nos alejamos bastante, prácticamente hasta el otro lado de la galería. A una corta distancia vemos puntos, líneas y patrones de colores cían, magenta, amarillo y negro. Así que, la relativa distancia a este tipo de imagen, nos abre un impresionante y también bello universo, una puerta a algo completamente diferente que el doloroso o preocupante impacto que esas imágenes conllevan.

Es claro que en este cuerpo de obra, Lieberman siguió las consecuencias de algo que podría llamarse revelación, ya que se revela solo después de un cambio de enfoque. El artista parece haber sido atraído por algo que sentía ausente en su obra, o simplemente no le estaba poniendo especial atención, esto es, la belleza, la manera milagrosa en que el amarillo y el azul se tornan verde, el rojo y el amarillo se tornan naranja y al mismo tiempo crean forma. Los patrones de medio tono de las impresiones en offset, son comparables a la materia que compone todo nuestro universo visible, átomos, moléculas, partículas sub-atómicas, interaccionando, repeliendo y atrayéndose mutuamente para formar la materia.

Los corolarios y posibilidades de estas abstracciones reticulares no tienen límite, y Lieberman parece estar explorando varias de ellas en sus obras. Algunas son como senderos de color que repite a partir de variaciones previamente establecidas; otras son redes complejas o estructuras reticulares, una encima de la otra, el resultado de enmascarar y desenmascarar, esconder y revelar. En la única obra hecha exprofeso para la muestra –un mural titulado Tejidos intercalados– el artista nos presenta con una clave, al dejar parte de la cinta adhesiva que utilizó colgando del muro, exponiendo parte de su proceso pictórico.

El efecto atrayente de las obras, genera la posibilidad de umbrales hacia otros aspectos del mundo en los que podemos enfocar nuestra atención, además de aquellos que nos presentan en los noticieros, y al hacerlo conectar y abrirnos a ellos; sólo requiere sentirse atraído.

 

Ilan Lieberman

 

 

 

  • 01. Cuarto de dinero, Acrílico sobre madera, 122 x 172 cm, 2012
  • 03. Sin titulo, Acrilico sobre lino, 40,3 x 50,4 cm, 2018
  • 04. Sin titulo, Acrilico sobre lino, 50,2 x 50,2 cm, 2018
  • 05. Sin titulo, Acuarela sobre papel, 80 x 80 cm, 2019
  • 06. Cuadro Gris, Acrílico sobre madera, 113 x 147 cm, 2013
  • 07. Sin titulo, Acrilico sobre papel, 80,4 x 60,5 cm, 2018
  • 08. Sin titulo, Acrilico sobre papel, 80,4 x 60,5 cm, 2018
  • 09. Sin titulo, Acrilico sobre papel, 80,4 x 60,5 cm, 2018
  • 11. Sin titulo, Acrilico sobre papel, 80,5 x 60,7 cm, 2017
  • 12. Sin titulo, Acrilico sobre papel, 80,5 x 60,7 cm, 2017
  • 13. Sin titulo, Acrilico sobre papel, 80,5 x 60,7 cm, 2017
  • 14. la-niña-de-9-años-que-dio-a-luz el-27-de-enero-vivía-aquí,-73.5-x-102.5-cm.-acrílico-y-tinta-china-sobre-papel-2013
  • 15. Sin título Acrílico sobre tela 45.3 x 55.3 cm. 2013
  • 16. acapulco diamante
  • 17. st-acrilico-tela-155x122-2018
  • 18. st-acrilico-tela-70x85-2018
  • 19. Sin titulo, acrilico sobre tela, 45 x 55 cm, 2018
  • 20. Sin titulo, Acrilico sobre tela, 55 x 45 cm, 2019
  • 21. Still, Acrilico sobre tela, 50 x 50 cm, 2019
  • 22. Still 2, Acrilico sobre tela, 50 x 50 cm, 2019
  • 23. retícula SN acrílico sobre tela 45.3x55.3 2016
  • 24. retícula SN1 acrílico sobre tela 45.3x55.3 2016
  • 25. Sin título Acrílico sobre tela 45.2 x 55.4 cm. 2013
  • 26. Sin título Acrílico sobre tela 50 x 50 cm. 2016

 

 

 

Like Attracts Like

The group of works in this exhibition stem from images in the printed media, images that upon knowing what they depict may cause indignation, fear or anger; such is the case of Cuarto de dinero (Room full of money), acrylic on wooden panel, 43 x 67.7 inches, 2012, that presents part of the currency seized during the raid of Mexican authorities on Chinese-Mexican businessman Zhenli Ye Gon's home in Mexico City in 2007.

Around that same time, from 2005 to 2009, Ilán Lieberman worked on a series of portraits of lost children from newspaper ads. When he decided to copy those tiny portraits as exactly as he could, using pencil on paper, he obviously realized that he needed to get closer. When you get closer to a printed image you discover an immense display of dots, each unique. Some smaller, some larger, some intense, some subtle, thousands of dots in all shades literally creating the image, as perceived in the newspaper by the naked eye. Likewise, we can only comprehend the image of Room full of money, when we get quite far away, practically to the end of the gallery. At a close distance you see dots, lines and patterns of colors cyan, magenta, yellow and black. So the relative distance to this type of image opens up an astonishing and also beautiful universe, a doorway to something altogether different than the painful or worrisome impact that those images may convey.

It is clear in this body of work, that Lieberman followed the consequences of what can be called a revelation, because it is only revealed when you change your focus. He seems to have been attracted by something that he felt lacking in his work, or was simply not paying special attention to, i.e., the beauty of it, the miraculous way in which yellow and blue make green, red and yellow make orange and at the same time also create form. The halftone patterns of the offset print are comparable to the stuff that make up our entire visible universe, atoms, molecules, sub-atomic particles, interacting, repelling and attracting each other to form matter.

The corollaries and possibilities of these grid-like abstractions are limitless and Lieberman seems to be exploring in his works several different ones. Some are like pathways of color that he repeats with previously established variations; others are complex networks or web-like structures, one on top of the other, the result of masking and unmasking, hiding and revealing. In the only work made especially for the show –a wall painting entitled Tejidos intercalados (Interwoven fabrics)– the artist gives us a clue by leaving some of the masking tape he used hanging from the wall, exposing part of his pictorial process.

The attractive effect of the works presents the possibility of thresholds to other aspects of the world where we can focus our attention other than those presented in the news, and by doing so connect and open up to them; all it takes is to feel attracted.

 

Ilan Lieberman

 

 

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