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Y en el caso de la vanguardia, esos ingresos los proporcionaba una élite dentro de la clase dirigente de esa sociedad de la que se suponía apartada, pero a la que siempre permaneció unida por un cordón umbilical de oro.

Clement Greenberg, “Vanguardia y Kitsch”, 1939

 

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El teórico formalista estadounidense Clement Greenberg, enunció en su reconocido ensayo “Vanguardia y kitsch” (1939), una relación contradictoria entre la vanguardia artística y la clase que la subsidiaba, pues su relación se sostenía por “un cordón umbilical de oro”. Con esto nos advertía sobre el advenimiento del kitsch, un arte industrializado que imitaba los efectos del Gran arte académico para dirigirse a las nuevas masas urbanas. Tal condición presuponía también que la ligazón entre la vanguardia y el financiamiento que recibía de la misma clase de la que se distanciaba, entrañaba una paradoja.

El título de esta propuesta, El cordón umbilical retiniano, hace un guiño al texto de Greenberg para revisar la intrincada relación entre las vanguardias y la pintura contemporánea que se viene produciendo en México en tiempos recientes. A pesar de que en la década de los noventa las vertientes postconceptualistas se alejaron de lo retiniano, y con esto también de la pintura en tanto que un medio tradicional, es notorio como hoy día hay cada vez más artistas tanto en México como a nivel global que simpatizan con los repertorios pictóricos.

De manera consecuente, la valoración de “lo retiniano” que este programa de ESPAC pone a la vista, revisa una serie de obras para extender la reflexión sobre la pintura contemporánea realizada en México desde la modernidad hacia problemáticas que aquí esbozaremos a partir de la paradoja del “cordón umbilical retiniano”.

Esta selección de obras se concibe por medio de afinidades y contrapuntos. Por lo mismo, se muestra como un escenario constituido por gestos museográficos que tienden a la saturación de los formatos del salón, el pabellón o el gabinete. Cabe aclarar que antes que plantear un marco historiográfico, este programa estructurado en cuatro núcleos temáticos, tiene el propósito de abrir múltiples narrativas para así viabilizar la revisión de diversos conceptos de la pintura y lo pictórico, relativos a una práctica plural que en la actualidad cuestiona su historia y su medio específico, así como también sus propios procedimientos técnicos, soportes y formatos de display museográfico.

A grandes rasgos, lo que se busca con esta revisión de una colección y la apuesta de un montaje encimado y/o yuxtapuesto, es invitar al público a recoger “los entresijos pictóricos” —a mirar entre los cuadros— en busca de encuentros arriesgados, reencuentros conceptuales, o bien, a intuir narrativas aún por formularse y que puedan sumarse a esta reflexión abierta sobre la pintura contemporánea. Por otra parte, con el Programa de Pintura Contemporánea que inició en el 2014, ESPAC constata —a la par que otras instituciones— el advenimiento de un renovado interés por la pintura contemporánea. En este sentido, esta propuesta se suma a los esfuerzos coincidentes y compartidos, antes que aislados y definitorios, con una oferta dinámica de actividades, así como una exposición concebida en cuatro fases y núcleos temáticos: Concretismo lírico, Pictoconstrucciones, Ontologías pictóricas y Notas al pie. Inicios de la Colección ESPAC. Al final del proyecto, todas estas actividades y montajes darán lugar a una publicación.

Por medio de acciones educativas, museográficas, adquisitivas y editoriales, el Programa de Pintura Contemporánea se compromete con prácticas pictóricas y curatoriales que redimensionan el legado vanguardista. Por lo mismo, revisitar y “canibalizar” uno de los textos que pusieron de manifiesto las problemáticas del campo visual de las vanguardias del siglo XX, así como también la complejidad de su visibilidad pública, resulta en un terreno de difícil maniobra que, sin embargo, puede arrojar reflexiones provisorias y sugerentes que eventualmente nutrirán el proyecto editorial. Por lo mismo, podríamos decir que los programas de ESPAC apuestan por utilizar el recurso museográfico como un ensayo abierto, un dispositivo provisional y cambiante que da visibilidad y voz a interlocutores de diversa procedencia, con una agenda nutrida de visitas de estudio, actividades educativas y exposiciones que resultan en una publicación.

Con base en el modus operandi aquí expuesto, y su apuesta por montar las obras en disposiciones tanto razonadas como intuitivas, ESPAC invita al público a repensar la relación entre el arte contemporáneo y lo pictórico-retiniano. La paradoja del oro que esbozó Greenberg en su tesis materialista, aquí se vuelve una sugerencia para explayarnos hacia lo visual, esto es, las aportaciones de la pintura a la estética del arte contemporáneo. Cabe aclarar sin embargo que con este ejercicio no proponemos una reflexión sobre el “retorno de la pintura”, sino más bien indagar cómo el ímpetu pictórico de los últimos años nos permite repensar el papel que juega lo retiniano en relación con la dimensión visual del arte contemporáneo.

Willy Kautz
Curador

 

II. Pictoconstrucciones
Esta núcleo expositivo consta de una selección de obras pictóricas de carácter industrial -constructivistas-, que utilizan la procedimiento del collage y del ensamblaje, así como la figuración fragmentada y la composición por planos. Este núcleo temático pone en cuestión el supuesto formalista de que una pintura se define por ser una entidad bidimensional sujeta a la pared. A partir de obras que tienden a desplazarse del muro hacia el espacio, este núcleo cuenta con propuestas pictóricas que conjugan lo retiniano con lo construcción de objetos e instalaciones. Estos gestos contradicen la noción formalista de la “planitud” que defendió Greenberg en la década de los sesenta. También se presentan obras que aun cuando son bidimensionales, muestran composiciones cercanas al collage pictórico, lo fragmentario, la cita y la inclusión de recursos literarios, o bien, apropiados de los cómics y la cultura de masas.

Reunámonos alrededor de una pintura como alrededor del fuego. Un cuarto, una pieza, un autor ¿Qué evoca el calor de su existencia en la imaginación? Hablemos de eso, de lo que existe y de lo que funda: la idea detrás de la idea es la materia, la materia detrás de la materia es la idea. Hablemos del pensamiento habitando la obra habitando el mundo. ¿Qué sucede cuando prácticas artísticas heterogéneas se hospedan en una exposición entramada en una reflexión sobre pintura? ¿Cómo entablar conversaciones entre obras que a la vez que exceden el medio, fincan sus parecidos de familia en la gramática de su historia? Proponemos conversar sobre la pintura contemporánea como un sistema metaestable, es decir, injerto de sistemas que a la vez que lo reavivan, lo impurifican. Estemos ahí.

El medio crepita, la pintura permanece