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Bienvenidos al desierto de lo real [1]

“Imaginemos una gruta subterránea donde los hombres yacen encadenados, de tal suerte que no conocen del exterior más que las sombras que se proyectan y se mueven en las paredes de la caverna. […] Supongamos, también, que quitan las cadenas a uno de ellos y le obligan a levantarse y mirar la luz del sol. No podría hacerlo sin dolor y la luz le impediría distinguir los objetos reales de los que nunca vio  más que las sombras. ¿Cuál sería la respuesta de este hombre si le dijeran que lo visto antes no eran más que sombras y que ahora es cuando contempla verdaderamente las cosas por primera vez?"

Platón, La República 





Al vivir inmersos en un sistema de arquetipos en donde estamos entregados completamente al mundo de la representación, la capacidad de cuestionarnos eficazmente si lo que percibimos en sí es real, se torna complejo. La aprehensión de lo real se vuelve un salto al vacío, ya que constantemente somos puestos a prueba por la cultura mediática respecto a lo que verdaderamente es cognoscible en un mundo simulado.

La obra aurática e irrepetible, se vuelve -en la era de la reproductibilidad de Benjamin- una ilusión, en donde la unicidad se transforma en réplica para ser aprehensible y es entonces cuando se abre ante nosotros un mundo de copias, de interpretaciones de lo real que buscan ser en sí mismas un original. Lo real se convierte en paradigma cuando nos enfrentamos a la idea de simulación y en cierto sentido es lo que plantea esta muestra individual de Manuel Rocha Iturbide. Cualquier semejanza con el original es pura coincidencia aborda la idea de separación o distancia entre dos conceptos divergentes, profundamente arraigados en la estética occidental, como son la idea de lo original opuesta o encontrada con la percepción que tenemos como individuos sobre lo real.

¿Cuál es el significado, entonces, de lo existente en un mundo habitado por duplas ? ¿En un mundo en donde la copia, de la copia, -de la copia- es una imagen tergiversada de lo real pero al mismo tiempo también ES lo real en sí mismo gracias a la difusión mediática y a la reproductibilidad técnica ?

Rocha Iturbide desentraña estas preguntas al deconstruír varias situaciones que ocurren en el ámbito de lo cotidiano -como el sonido propio de una copa de vidrio o la transmisión radial de un partido de futbol- y que son magnificadas a partir de reiterar ciertos signos que indagan sobre la pertenencia de estos objetos y situaciones al mundo de lo real una vez que han sido quirúrgicamente fragmentados por el artista en distintos estados sonoros y materiales para comunicarnos –a manera de instalaciones sonoras y una serie fotográfica- que una nueva noción de lo real es posible si ponemos atención a lo imperceptible, a lo esencial.

Así la instalación Siete cop(i)as, que utiliza la frecuencia sonora fundamental de una copa de vino vacía multiplicada por 7 -a partir de un modelo aparentemente idéntico- para transformarse en 7 copias (y copas) con el mismo número de sonidos distintos; plantea varias preguntas: ¿Existe un sonido original de la copa?, ¿O en verdad todos los sonidos posibles emitidos por las replicas del modelo son estados en potencia de ser pero fracasan en el intento? ¿Hay un sonido real de la copa?, ¿O cada sonido emitido es una faceta distinta de un original inmutable, que habita más allá de lo físico y lo único que se nos permite ver son sombras, como explica Platón en La República?

Otra de las piezas fundamentales de la exposición -y que acude a los  cuestionamientos ya planteados- se titula Air Waves On The Fields, instalación multicanal en donde diversos comentaristas de futbol de países como Brasil, Argentina, Francia, Alemania, etc., se convierten en jugadores ante la superposición de lenguas y estilos distintos para narrar un partido, dándole una riqueza expresiva a la obra que sólo es reconocible a través de los sonidos de la multitud en el estadio y los silbatos de los árbitros. Este connato de juego, hecho con  bocinas caseras y el trazo abstracto de una cancha a escala sobre el piso de la galería, nos permite recrear en nuestra mente a los pequeños hombrecitos corriendo tras el balón, representados -a manera de acontecimiento- por las voces de los narradores en un espacio futbolístico inventado, recreado a partir de elementos abstractos que nos llevan a inferir su pertenencia al mundo real, pero una vez más, nos cuestionan sobre su existencia y sobre su posibilidad de ser en el mundo.

Por último, la serie de 11 fotografías incluida en la exposición, son el registro de diversos objetos encontrados al azar, la mayoría de ellos en el espacio público en donde, como espectadores, nos volvemos a preguntar sobre las posibilidades de lo real y cognoscible a partir de un soporte que desde su invención en el siglo XIX, ha cuestionado los límites de la representación, cambiando por completo la percepción que tenemos sobre las artes visuales. Así, las fotografías de Rocha Iturbide en el contexto de esta exposición, apelan no sólo a la lógica propia del Objet trouvé Duchampiano -ya que se basan en el registro de encuentros azarosos con diversos objetos-, sino que contribuyen a reiterar a partir de imágenes, que Cualquier semejanza con el original es pura coincidencia es una pregunta al aire, es una coincidencia fortuita que busca indagar sobre la pertenencia de lo original y lo real, ya que ambos conceptos han mutado en su significado cultural, provocando diversos cuestionamientos sobre nuestra capacidad como individuos de distinguir lo que es verdaderamente cognoscible en un mundo que ha involucionado hacia un “desierto de lo real”.

Ariadna Ramonetti, diciembre 2011

[1] Morpheus: “Welcome to the desert of the real”. Título  tomado de un diálogo en la cinta Matrix (E.U., 1999). Idea que es sustraída por los
guionistas de la película del libro Cultura y Simulacro (Paris; 1978) de Jean Baudrillard.

 

 

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SALA 1 

 

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4:33, pista de audio, p.a. + 3 u, medidas variables, 2011

4:33

En 1952 John Cage crea su obra silenciosa 4'33'' con la intención de convertir esa duración en una especie de contenedor en el que cualquier sonido ajeno a la ejecución de la obra se convertiría en parte de ella. 4'33' puede realizarse en múltiples espacios como en una sala de conciertos, en el campo, en la avenida ruidosa de una ciudad, etc., lo que logra que cada ejecución sea completamente distinta de las demás. Se trata entonces de una obra silenciosa en donde no puede existir el silencio.

Nuestra paráfrasis a Cage tiene como título 4:33, y busca ser la antítesis de su obra. En ella, recolectamos un gran número de canciones de música Pop de todos los géneros posibles que duran cuatro minutos y treinta tres segundos en donde el azar ha reunido a un grupo diferenciado de obras que seguirá incrementándose en el futuro. Intentamos aquí por un lado borrar poco a poco las enormes diferencias que existen entre los distintos géneros, y por el otro, acercarnos a la utópica posibilidad de que al seguir mezclando canciones (esta es una pieza en constante proceso), lleguemos poco a poco al ruido blanco (un ruido total y homogéneo que solamente puede ser creado con una computadora).

¿Ese ruido perfecto e imposible que anhelamos, pudiera ser tal vez la perfecta antítesis del silencio paradigmático de la obra de John Cage ?

Finalmente, es importante decir que la intención original del compositor norteamericano para la realización de su obra inspiró nuestra propuesta. Esta tuvo su génesis en una idea surgida unos años antes de realizarla (1948): "quisiera componer una pieza de silencio no interrumpido y vendérsela a la Muzak Co. Esta obra durará 4 minutos y medio - ya que esta es la duración estándar de la música enlatada - su título será Rezo silencioso....".

 

sieteCopias
SIETE COPiAS, instalación, p.a. + 3 u, medidas variables, 2011

SIETE COPiAS

Esta obra trata del estudio de una copa de vino tinto grande, preferentemente de cristal. Las preguntas de partida que generaron esta obra fueron: cual es la frecuencia fundamental de una copa de vino vacía? Y como podemos hacer que resuene esta copa en particular, que al final de cuenta es un instrumento musical en potencia? (y que ha sido utilizado en el ámbito de la música tradicional, ya sea tonal, modal o atonal, llenando copas con distintas cantidades de agua y haciéndolas sonar de manera continua utilizando un dedo mojado para frotar su borde superior).

Pero estas preguntas apenas comienzan, ya que a la hora de decidir usar un modelo de copa específico repetido por ejemplo 7 veces, no obtenemos 7 copas resonando con la misma nota, ya que la imposible imitación exacta a partir de un mismo molde produce diferencias audibles, que consideradas a partir de una escala micro tonal nos proporcionan 7 sonidos dentro de un pequeñísimo ámbito tal vez de entre una segunda menor (el intervalo mínimo utilizado en la música occidental) y una segunda mayor (el doble de una segunda menor). Es decir, séptimos, octavos, novenos, o hasta catorceavos de tono.

Se plantean aquí dos problemas, cual es el sonido de la copa original? Pudiera ser el promedio de frecuencias de las 7 copas del mismo modelo que se escogieron al azar?. O en realidad no existe un original, todos son estados latentes de un mismo ser, la copa de vino x escogida?.

Digamos que el resultado sonoro es que tendríamos 7 sonidos microtonales distintos, algunos difíciles de distinguir entre sí. Nos toca ahora decidir que vamos a hacer con ellos. Las 7 copas de vino se disponen en una mesa larga (de dos o más metros de largo) o bien en una base angosta de madera (de 30 cm más o menos) pero igual de larga, sostenida a la altura de nuestro pecho si estamos parados. Si hacemos resonar cada copa con un pequeño objeto electrónico vibrador, que puede ser un selenoide de celular, o un relevador por ejemplo, artefacto que puede vibrar a distintas frecuencias (desde una vez por segundo, 1 Herz, hasta cualquier otra frecuencia arriba de uno) si es impulsado por ejemplo por una onda sinusoidal alimentada desde la computadora y luego amplificada.

La idea formal sonora de la que parto aquí, es la de generar una obra “musical” abierta a partir de la elección azarosa de las copas, y a partir de relevadores que vibran con frecuencias bajas, es decir, que se convierten en percutores (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 hertz por segundo por ejemplo). De esta manera, las copas se convierten en instrumentos de percusión y no en recipientes de frecuencias largas como tradicionalmente se han utilizado (aunque también podríamos hacerlas vibrar con ese tipo de altas frecuencias y combinarlas con las muy bajas percutidas). Pero al final, mi idea es buscar un tipo de estructura musical abierta que despliegue la personalidad desdoblada de una utópica copa original que en realidad no existe, que explore los 7 chakras de esa copa utópica, o sus azarosas 7 personalidades desdobladas.

Se trata de una obra musical? de una instalación de arte sonoro?. Creo que un poco de ambas cosas, aunque el ámbito en el que se presente la pieza siempre determinaría su categoría. Pero la metáfora en cuanto a la repercusión de la copia de la copia, que a veces es casi igual y a veces poco desigual, es de algún modo la esencia del resultado sonoro de la obra, que en su conjunto nos habla tanto de cada elemento individual del organismo (cada resultado sonoro particular de cada copa), y del conjunto de elementos del organismo (todas las copas sonando al mismo tiempo) que al final nos hablan de la esencia del individuo, y de todas sus facetas juntas. Y tal vez en el conjunto podamos contemplar al final al utópico original que es la suma de todas sus partes, aunque ni así suene igual, ya que nuestra escucha cambiará dependiendo del lugar en el que nos posicionemos con respecto a las copas (que por cierto, estarán separadas unas de otras cuando menos la distancia que existe entre un comensal y el otro).

 

 

SALA 2

 

sinTitulo
Sin titulo, escultura (tambor de piso Tom Tom, tren de juguete, micrófono de contacto, altavoces), 2010

Sin Título

En esta escultura sonora una vía de tren de juguete circular esta circunscrita en la membrana circular de un tambor de piso, sirviéndole de base, y también conteniéndola a su vez en su circunferencia. El tren de juguete que da vueltas sin fin, produce un leve ruido, sonido miniatura que nada tiene que ver con un tren sobre una vía verdadera, pero la membrana del tambor vibra, y esta a su vez está amplificada por un micrófono de contacto, produciendo entonces un tremendo ruido que nos recuerda el sonido de un tren verdadero.

 

SALA 3 

 

AirWaves 
Air waves on the fields, instalación sonora para 5 canales (cancha de fútbol con cinta adhesiva) medidas variables, 2006

Air Waves on the Fields

En esta instalación para un sistema de 5.1 surround casero, exploro el juego de voces humanas que narran partidos de fútbol. Aquí los locutores se convierten en jugadores y crean un juego completamente nuevo en donde ya no hay dos equipos en la cancha, sino una multiplicidad de voces que parecen competir entre sí. Los presentadores fueron escogidos de países de diferentes continentes (Brasil, Argentina, Perú, Escocia, Francia, Alemania, India, Japón, etc.). La posibilidad de lenguas y estilos culturales de narrar son tan distintos que le otorgan una riqueza expresiva particular a la obra. 
Los sonidos de las multitudes en los estadios y los silbatos de los árbitros son también incluidos en este juego virtual, interactuando con los diferentes narradores. Finalmente, la estructura de la obra esta hecha como un partido de fútbol, comentarios antes del inicio, primer tiempo, intermedio (en donde se escuchan anuncios y noticieros en diversas lenguas) y segundo tiempo.