invitacion

La codicia de ver a los Inmortales, de tocar la sobrehumana Ciudad, casi me vedaba dormir. (…) Yo había cruzado un laberinto, pero la nítida Ciudad de los Inmortales me atemorizó y repugnó. Un laberinto es una casa labrada para confundir a los hombres; su arquitectura, pródiga en simetrías, está subordinada a este fin. En el palacio que exploré, la arquitectura carecía de fin. Abundaban el corredor sin salida, la alta ventana inalcanzable, la aparatosa puerta que daba a una celda o un pozo, las increíbles escaleras inversas, con los peldaños y la balaustrada hacia abajo. (…) Ignoro si todos los ejemplos que he enumerado son literales; sé que durante muchos años infestaron mis pesadillas; no puedo ya saber si tal o cual rasgo es una transcripción de la realidad o de las formas que desatinaron mis noches.  

“El inmortal”, El Aleph, Jorge Luis Borges.

 

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En 1912, Alfred Wegenel inventa la teoría de la deriva continental, conjeturando que los continentes, tal como los conocemos actualmente, estuvieron unidos en el pasado remoto de la tierra, formando un supercontinente, denominado Pangea. La teoría de la tectónica de las placas nos explica el movimiento de las mismas, sus direcciones e interacciones, su división en placas grandes y en placas menores o microplacas.

En su libro La cultura-mundo, Gilles Lipovetsky trata de dar respuestas a una sociedad desorientada, “cultura del tecnocapitalismo planetario, de las industrias culturales, del consumismo total, de los medios y de las redes informáticas”. El autor argumenta que desde hace unos treinta años, un nuevo régimen cultural, el de la hipermodernidad se ha constituido en el horizonte de las sociedades actuales en la época de la globalización, una cultura en donde ya no tienen sentido las oposiciones entre alta cultura/subcultura, cultura antropológica/cultura estética, cultura material/cultura ideológica, “sino una constelación planetaria en la que se cruzan cultura tecnocientífica, cultura de mercado, cultura del individuo, cultura mediática, cultura de las redes, cultura ecologista: polos que articulan las estructuras elementales de la cultura-mundo”.

El modelo de Lipovetsky no reprime las idiosincrasias nacionales, sino que examina la unificación del planeta a través del mercado, del hipercapitalismo globalizado, sustentado en el eclipse de las fronteras existentes. Las placas menores o microplacas se desenvuelven en un movimiento elástico de “uniformización globalitaria” aplanadora.





La exposición La deriva continental plantea la posibilidad del viaje (extra)ordinario, recorrido tanto espacial (terrestre, aéreo, marítimo, cósmico) como temporal (pasado, presente, porvenir), y aborda, por la variedad de sus paisajes, un panorama complejo que evoluciona hacia un universo que rebosa de información. Conglomerado de imágenes que muestran a lugares de diferentes partes del mundo y de distintas épocas, la muestra es una memoria plural y un porvenir indefinido, una arquitectura disparata e laberíntica que desemboca en un espejo de nuestra contemporaneidad y que no deja de confrontarse con el pasado de nuestro imaginario colectivo.

Al igual que Borges representándose con el Minotaurio, el viajero se siente prisionero, ante un laberinto que se convierte en el eje metafórico de sus sueños o ideales; algunas veces lo recorre y sale triunfante, pero otras veces se enreda con obstáculos que no le deja más salvación que la muerte. Aunque todas las puertas estén abiertas, no encuentra la salida: “la casa ya es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo”.

Con motivo de su exposición fotográfica “La ausencia del mundo” en la Documenta de Kasel del 2002, Jean Baudrillard afirmaba que "la fotografía, al igual que la muerte, determinaba el fin de lo real, que era la herramienta ideal para hacer desaparecer el mundo. “A través de su juego irreal, su rebanada de realidad, su inmovilidad y su silencio, la fotografía se afirma así misma como la más pura y la más artificial exposición de la imagen. (…) En un sentido, la imagen fotográfica materialmente traslada – o transmuta - la ausencia de la realidad la cual “es tan obvia y tan fácilmente aceptada porque ya tenemos el sentimiento de que nada es real” (Borges)."

¿Será la fotografía un espejo, el cual de manera muy escueta captura la línea imaginaria del mundo? ¿O será el hombre quien, cegado por el reflejo amplificado de su propio consciente, falsifica las perspectivas visuales y borra las precisiones del mundo ? Diane Arbus decía: "“La fotografía es un secreto de un secreto. Cuanto mas te dice, menos sabes“."

 

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