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Podemos imaginar cómo se escuchaban los golpes sobre la tela como si se tratara de un llamado a la confrontación, al sacrificio o a un ritual que no vale la pena explicarse más que con los sentidos. El poder del entramado creado línea por línea en las pinturas rojas que durante meses produjo Gabriela Gutiérrez Ovalle da cuenta de una suerte de mantra físico. La materia se incorpora en la tela a un ritmo que sólo la liberación de la mente logra, a pesar de las aflicciones generadas por el plano y dimensión que compartimos como entes terrenales. Quien se adentra en estos cuadros puede percibir la vibración y el sonido que de la imagen se desprenden y participar del estado de ánimo con que fueron realizados. El comportamiento de la obra puede documentar las acciones que provocaron su aparición y al mismo tiempo hacer las veces de partituras para la activación de la percepción e imaginación de quien mira, a través del efecto del color rojo que se desplaza del lienzo a las retinas. Esto activa la presencia del espectador dentro de la obra y crea un diálogo que la mayoría intuye pero que sería un error explicar como mera literalidad: es de ahí que proviene el poder de seducción para los sentidos y para la condición afectiva del propio cuerpo.

La reflexión crítica sobre la idea de la condición del cuerpo ha sido una constante dentro del trabajo de Gabriela Gutiérrez Ovalle. Dicha investigación devino diversas obras que le han permitido una producción multidisciplinar y robustecida en lo que refiere a una conversación continua con lo político. Más allá de una sola representación visual, su experiencia artística ha generado formas de aproximación paralelas a otros campos del conocimiento. Se trata de un quehacer artístico concebido como un acto de concentración consecuente con el momento social del tiempo en el que ocurre y que adquiere una forma de cerco para su espectador capturando su mirada y su atención por un instante como una trampa más del ambiente.

Marcas-golpes es una muestra pictórica y audiovisual que integra parte de una ruta poética trazada durante años por la artista. También actúa como un modelo sensible de análisis del contexto en el que se desenvuelve su proyecto, inmerso en un clima cargado de tensión social que no merece la pasividad, el desdén o la indiferencia de aquellos que somos parte de este tiempo.

David Miranda
Ciudad de México, octubre 2016

 

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“(...) Esta obra partió de la exploración de condensaciones y concentraciones matéricas además de una gestualidad pulsional y rítmica.

Ese gesto-descarga contrajó y concentró algo que para mí no es posible representar o presentar de otra manera: la pérdida a la vez que la pulsión vital que este hecho desencadena. Al final esta serie pictórica actúa más como una acción-instalación que muestra un paisaje rítmico y envolvente en concordancia con los tiempos que hoy día atravesamos. Es por esto que el montaje de la misma se piensa como presencias físicas que se desbordan, cercan y aprisionan al espectador en un intento de interpelarlo a partir del vacío o ausencia que se crea en el centro.

Entiendo este ejercicio pictórico como el desencadenamiento de una acción, ligada a un discurso que entra y sale de la práctica pictórica.

Con estas pinturas fui a contrapunto de lo que había estado haciendo, una especie de anti-pintura en la que en todos los casos, ya sea a través de la representación o alejándome de ella, generaba una distancia crítica en torno al hecho pictórico a través de contradecir o negar lo recién construido”.

Gabriela Gutierrez Ovalle

 

 

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Declaración de artista

Desde hace algunos años he desarrollado en mi obra los conceptos de límite, imposibilidad, frontera, delimitación y cerco. Basándome en las ideas sobre la evolución de los sistemas de control a través de la conformación de estructuras panópticas que Michel Foucault explica en su obra Vigilar y Castigar, traté de evocar este andamiaje. Conformé un tejido de cabello humano colectivo que fungía metafóricamente como entramado social y con ella he montado diferentes instalaciones y he planteando esta idea que a veces se acerca más a la forma de una frontera y otras a un cerco que hace pensar en un sistema endocéntrico y auto regulado. A través de esta obra he querido expresar cómo es que una lógica sistémica conforma, moldea, condiciona y determina el tejido social y la construcción de nuestras civilizaciones.

Otro aspecto interesante es que el tejido de pelo humano, del cual está hecho este entramado, no es cerrado sino que permite que la luz lo atraviese. La sensación que provoca no es precisamente asfixiante ya que se puede ver al otro lado de la malla que tiene cualidades plásticas de una gran belleza. Casi podría ser una pintura o un comentario a ella.

Las estructuras panópticas de las cuales habla Foucault fueron pensadas para ser atravesadas por la luz. Es la sobre-exposición y la ausencia de intimidad, esa imposibilidad de cubrirse o refugiarse en alguna sombra, lo que vuelve tan eficaz el método de vigilancia. Este dispositivo de control concebido por Jeremy Bentham, fue y es aplicado a todas las estructuras regulatorias de nuestras sociedades, llámense escuelas, hospitales, cárceles, fabricas, etc. Pero sobre todo en la actualidad ha sido llevada varios pasos más allá de meras estructuras arquitectónicas. Ha sido aplicada directamente a producir mentalidades dóciles y deseosas de ser y hacer lo que el sistema requiere.

En ocasiones mi obra comprende también instalaciones sonoras o video- instalaciones que son comentarios que dialogan con la construcción de las formas. También he abordado este mismo concepto de límite y cerco contenedor de una manera intimista que integra la idea de memoria, recordando el órgano cutáneo de la piel como contenedor que nos aprisiona en esa forma que es el cuerpo. Me interesa el registro del paso de las pulsiones corporales, sus pausas, sus degradaciones, sus capas epidérmicas, como si se tratara de capas geológicas. He utilizado materiales diversos como el silicon o el papel, la tela y en algunas ocasiones directamente el cuero de vaca.

En pintura he realizado un cuerpo de obra que aborda este concepto de cercamiento y límite, en series que confluyen conceptualmente a pesar de que cada una tiene particularidades específicas. En mi práctica personal actual abordo este espacio utilizando un material y soporte tradicional a partir de la premisa de reducir la pulsión pictórica a su expresión mínima, buscando generar concentraciones de marcas de materia aplicadas mecánicamente como si se tratara de un elemento mínimo esencial desde donde se pudiera reelaborar y volver a conformar el espacio y las formas.

Lo que hacemos los seres humanos inevitablemente estará afectado de una manera u otra por lo que nos pasa. Lo sucedido no puede ser borrado y el arte no puede hacer de cuenta que eso no está ahí: nuestra historia personal, nuestras circunstancias, nuestro contexto geo-socio-político. La práctica artística es una manera de entrar en contacto con esto e intentar transformarlo a través de la consciencia.

 

 

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Gabriela Gutierrez (México, 1961). Ha realizado exposiciones individuales en el Museo Proceso, Cuenca, Ecuador (2015); Galería Le Laboratoire, México DF. (2016, 2014 y 2011); Museo de la Ciudad de Querétaro (2013); Centro Nacional de Las Artes, México DF. (2012); Museo Experimental el Eco y en el Antiguo Palacio del Arzobispado, México DF. (2009); Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, Zacatecas (2007); Instituto de México en Madrid (2003); Museo de la Ciudad de México (1999); Museo Universitario del Chopo, México DF. (1994), entre otras.

También ha participado en numerosas exposiciones colectivas: galería Le Laboratoire, México DF (2015, 2014, 2013, 2012, 2011, 2010); MUAC, México DF. (2010); Bienal FEMSA, Monterrey (2009); Museo Mural Diego Rivera, México DF. (2008); Museo Carrillo Gil, México DF. (1994); Maison de l ́Amérique Latine, Paris (1992), Instituto Cabañas, Guadalajara (1991), Museo de Arte Moderno, México DF. (1990).

Su obra se encuentra en las colecciones de varios museos e instituciones como los Museos de Arte Moderno y de Hacienda (México DF.); Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez (Zacatecas) y en colecciones privadas en México y fuera del país. Participó con la galería Le Laboratoire a las Ferias de arte SCOPE Miami Beach 2013 y ZONA MACO 2014 y 2016.

Presenta actualmente su tercera exposición en la galería Le Laboratoire, hasta el 26 de noviembre 2016.

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